martes, 7 de septiembre de 2010

Aun día de la semana 29

Hoy iré al médico familiar para ver como sigue el bebé, estoy feliz, en este momento de mi vida me siento estable, y aunque tal vez se vengan tiempos difíciles no estoy asustada, si no ansiosa del porvenir. El pequeño cascabelito se mueve mucho, siento cada día más fuertes sus movimientos, y a causa de ellos he batallado para dormir, pero la noche me hace reflexionar y ver como se ha ido el tiempo en un abrir y cerrar de ojos, no puedo creer que ya haya pasado un poco más de un mes desde que Miguel y yo nos enteramos que Cascabelito era niño y aún no hemos decidido que nombre le daremos. El tiempo transcurre rápido en estos nueve meses, pero por ahora me iré a descansar ya que es tarde.

Llena de tí.

Es difícil entender cómo fue que ocurrió tan rápido, pero para mí así sucedió, quedar embarazada fue cómo dividir mi alma en dos partes y compartir el mismo cuerpo, ha sido una experiencia hasta ahora bella y emocionante, será porque siempre fui una persona demaciado enamorada de sí misma, que es por eso que ahora es tan nuevo lo de sentirme tan responsable de otro ser, siento una conexión tan profunda que es tanto física como emocional, es la primera vez que alguien me conoce por dentro, cada estado de ánimo, pensamiento e intención. Sabe todo lo esencial de mí, y yo lo siento vivir, lleno de energía y también reconozco su sentir, pues somos uno.